Lo bueno de los cambios

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Muchas veces pensamos en lo distinta que podría ser nuestra vida si hubiéramos tomado otro camino, uno distinto al que elegimos en su día, un camino que nos podría haber llevado a otro trabajo, otra familia, otras circunstancias, otra vida. Una vida que fuese todo lo contrario a lo que tienes ahora. Hay personas que deciden cambiar de vida, porque lo necesitan, un cambio que les aclara las ideas, que les hace olvidar momentos malos o mitigar el dolor de esos momentos, personas que cambian de actitud y ven la vida de otra manera, esas personas cambian por obligación, porque la vida les hace pasar por momentos no muy buenos y necesitan aferrarse a los cambios para sobrellevarlo.

Potras personas efectúan cambios en sus vidas porque sí, porque creen que es lo prudente, lo que necesitan en ese momento. Cambios como elegir otra ciudad para vivir, cambiar de trabajo porque en el que tienen no se sienten realizados, personas que deciden cambiar de casa o piso por que se ahogan en el que residen, estas personas suelen empezar por cambios pequeños, como cambiar de coche, para ello recurren a sitios como desguacesmelli porque aquí puedes comprar coches como nuevos a precios muy bajos, después cambian de ambientes, de amigos, de casa…y así cambian de vida.

Yo no tengo nada en contra de las personas que se cansan de sus vidas y deciden empezar de cero, pero creo que debe de ser muy duro cortar por lo sano con todo, con las amistades por ejemplo, ¿Cómo se deja a unos amigos por otros? ¿Cómo dejar tu ciudad natal por otra sin pena ni gloria? ¿Cómo cambiar de trabajo sin más? Pues muy sencillo, estas personas no se aferran a nada, viven el día a día, no se comprometen ni apuestan por relaciones largas, ya sean sentimentales o laborales, todo es prescindible para estas personas que son capaces de vivir en soledad.

Estoy de acuerdo con los cambios, en ocasiones los cambios son buenos, pero siempre con conocimiento de causa, siempre sabiendo en las consecuencias de dichos cambios, a veces es bueno aferrarse a algo, aunque sea minúsculo, un punto de apoyo en el que sujetarse cuando uno se cae, un lugar al que regresar cuando es necesario y sobre todo contar con personas en las que puedes confiar aunque tu cometido sea cambiar de aires, saber que siempre están ahí.