LA COMUNICACIÓN Y LA TECNOLOGÍA

Hace años, hablar con un amigo o familiar que se encontraba en la habitación de al lado por medio de un walkie-talkie era todo un avance. Aunque en ocasiones uno también oía las ondas de vecinos, policía y otros teléfonos colindantes. Sobre todo en edad infantil, uno se sentía como si se tratase de un espía secreto o de un oficial a la búsqueda de una banda de ladrones. ¡Era toda una aventura encontrar secretos en línea!

Desde entonces, la tecnología ha revolucionado completamente el mundo de la comunicación entre las personas, sin importar la distancia física existente entre la parte receptora y emisora. Bien por medio de llamadas telefónicas, bien por chats de vídeo en plataformas como Skype, bien por aplicaciones de mensajería instantánea.

Esta evolución en la intercomunicación también es patente en herramientas de apoyo en nuestro día a día cotidiano, como los teléfonos móviles, las cámaras de seguridad o los intercomunicadores de bebés. En todos ellos, el apartado visual ha cobrado fuerza y la conexión a tiempo real ya no es una leyenda. Nada más usar el telefonillo o recibir una videollamada, veremos a nuestro compañero al otro lado de la pantalla.

LA EVOLUCIÓN DE LOS VIGILABEBÉS

Antiguamente, los padres debían acompañar siempre a su bebé o esperar a que el pequeño gritara para acudir a su despertar o comprobar qué le ocurría. Por suerte, tras el invento del teléfono, ese modo de conectarse entre dos partes fue evolucionando y desarrollándose hasta crear los intercomunicadores. Estos ayudantes son aptos para cualquier tipo de vivienda, no importa si sólo tiene cincuenta metros cuadrados o se trata de una casa unifamiliar de grandes dimensiones. Su utilidad siempre será máxima.

El vigilabebés actual está dividido en dos piezas independientes entre ellas. Una de ellas se sitúa en la misma habitación donde está el bebé, siempre en una posición desde la que sea visible y audible. La segunda pieza, que en ocasiones sólo se trata de un dispositivo con el que acceder a internet desde un smartphone o similar. Esta segunda pieza se colocará cercana a donde se encuentren los padres.

Junto a este simple mecanismo, los vigilabebés actuales también contienen otras propiedades como la luz nocturna, una cámara desde la que ver al bebé desde la otra habitación, la posibilidad de proyectar imágenes en el techo en la oscuridad o diferentes alarmas correspondientes al llanto o la batería.